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Auge y declive del depósito
Las instalaciones de Vilanova i la Geltrú constituyeron un gran centro ferroviario que, durante los años 30, 40 y 50, se convirtió en un espacio de trabajo con una dinámica actividad económica que atrajo a mano de obra especializada de toda España. Hasta 900 personas llegaron a trabajar en ese conjunto. En 1941, con la nacionalización de todas las líneas, se siguió apostando por Vilanova i la Geltrú, no sólo para la entrada y salida de viajeros y mercancías, sino como uno de los principales centros para el mantenimiento de máquinas y coches.
Durante el decenio de 1950, con los nuevos motores diesel y eléctricos, y la electrificación de las principales líneas catalanas, las locomotoras de vapor y sus depósitos y talleres comenzaron a perder importancia. El Depósito de locomotoras de vapor de Vilanova i la Geltrú estuvo en servicio hasta 1967, ocho años antes de que desapareciera la tracción vapor en las líneas de RENFE.
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