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La Vilanova anterior al ferrocarril
Hasta la llegada del ferrocarril a Vilanova i la Geltrú, las malas condiciones de transporte de esta villa costera provocaban un aumento de los costes de los productos que allí se elaboraban y un encarecimiento de los que llegaban. Los caminos vecinales eran intransitables, sólo había un servicio de carros y diligencias que viajaban a diario a Vilafranca del Penedés (eran necesarias ocho o nueve horas para recorrer los 17 km que separan ambas poblaciones) y las condiciones del viaje eran pésimas y peligrosas. La cuestión ferroviaria había sido uno de los problemas más graves de Vilanova a mediados del siglo XIX. La decisión de que la salida sur de Barcelona se realizara a través de la línea ferroviaria de Martorell suponía que las poblaciones del litoral quedaban incomunicadas.
La llegada del ferrocarril a Vilanova i la Geltrú en 1881 a través de la línea costera supuso una auténtica revolución, ya que transformó las actividades económicas y la trama urbana, y abrió la población al exterior. La situación de esta zona, aislada por la barrera orográfica del Garraf, dificultaba sus relaciones por tierra. La infraestructura ferroviaria uniría Vilanova con Barcelona y aceleraría el desarrollo industrial de la villa.
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